sábado, 18 de agosto de 2007

Conclusión.


Jimmy Carter muere en Guantánamo Bay – poesía de William Gillespie

Habana (AP) las autoridades de los EE.UU. han informado que el ex Presidente Jimmy Carter, uno de los detenidos mantenidos por los militares para ser interrogados en la base naval de Guantánamo Bay en Cuba, ha muerto. Casi nada se sabe acerca de la razón por la que estaba detenido o de las circunstancias de su muerte.

Carter fue detenido durante una visita a Oslo para recibir el Premio Nobel de la Paz. El honor claramente lo regocijaba. Viajó a Noruega con cerca de 80 amigos y parientes y brillaba mientras un coro de trompetas anunciaba su arribo al gran auditorio de la Ciudad de Oslo, decorado con hermosas flores naranjas y amarillas. Luego de que la soprano americana Jessye Norman cantó varias canciones en su honor, Carter silenciosamente le sopló un beso. Luego fue trasladado a un avión de carga C-17 por las fuerzas especiales. Atado y esposado, drogado, encadenados pies y manos, llevando anteojos negros que cubrían su cara evitando que fuera vista y para que él no viera nada durante el viaje, Carter fue atado a su asiento durante el viaje de 12 horas entre Oslo y Guantánamo.
La operación entera fue realizada mientras se suponía que Carter presentaba un inminente riesgo de insurrección. Humvees equipados con ametralladoras y lanzagranadas rodearon el área donde aterrizó el avión. Cuarenta Policías Militares de los Marines con rifles y equipo antidisturbios rodearon el lugar, mientras un helicóptero de la Marina sobrevolaba el área.
Un escueto comunicado oficial explicaba que un ex Presidente de cerca de 70 años de edad fue capturado en Suiza (sic) una semana atrás. Murió, aparentemente de causas naturales, cerca de la 1.00 PM del 13 de diciembre, luego de haber sido llevado al hospital. “El asunto será investigado completamente” añadía el comunicado. Citando regulaciones militares, el vocero, Coronel Roger King rehusó explicar las razones de la detención de Carter. Aún no se sabe si los familiares de Carter han sido notificados de su deceso.
El edificio de detención ha quedado fuera de limites para los periodistas, pero algunos detenidos recientemente liberados han descrito haber sido mantenidos en celdas rodeadas de alambre de púas adentro del enorme edificio, muchas veces expuesto a tormentas tropicales y bajo constante luz eléctrica. Algunos se han quejado de haber recibido golpes o heridas cuando estaban detenidos. Carter fue sometido a un abuso verbal, hostigamiento y amenazas de muerte. Estaba desnutrido y enfermo por una reacción alérgica que le generó la carne de reno al curry y las bayas servidas en el banquete tradicional noruego. Carter también tenía una herida de bala en su pierna. Fue deliberadamente mantenido en este estado hasta que decidió darles respuestas a sus preguntas. Durante los dos primeros días de su detención en Camp Rhino fue cegado, desnudado, atado a una camilla y luego ubicado en un contenedor de metal sin calor o asilamiento térmico.
Parece, de todas formas que el régimen de interrogaciones en la base aérea de Bagram es aún más agresivo que el de Guantánamo. De acuerdo a un artículo publicado el 29 de octubre en el Washington Post, “ya que Guantánamo está tan cerca de los EE.UU. es visitado constantemente por organismos oficiales de los EE.UU. y del mundo, el campo opera de forma más políticamente correcta que en Bagram, con una sensación entre los interrogadores que no deben ser acusados de malos tratos”. En Bagram, que opera en una “atmósfera más fronteriza” los interrogadores no tienen ese problema. Aparte de alguna visita ocasional de la Cruz Roja Internacional, no hay ningún control. Métodos similares se utilizan en Kabul.
Los sufrimientos soportados por Carter permanecen siendo un misterio y son materia de especulaciones. Más investigaciones parecen estar en camino, pero lo que parece cierto es que el aparato de inteligencia de los EE.UU. y la administración Bush son responsables de haberlo privado de su libertad y sus derechos democráticos mas básicos, sometiéndolo a un régimen de interrogatorios, y posiblemente de torturas que parecen haberlo llevado a la muerte.
Ni el New York Times ni otros medios han reportado la muerte ni han criticado el tratamiento al que se somete a los detenidos, a los sospechosos de terrorismo o aún a destacados hombres de estado, a quienes se han violado sus más básicos derechos individuales. Un ex Presidente puede ser detenido indefinidamente sin presentarse cargos en su contra y morir en circunstancias inexplicadas, y los medios, incluyendo el autoproclamado liberal New York Times, dejan pasar el asunto en silencio absoluto.


CONCLUSION:


“Mas de 3.000 sospechosos han sido arrestados en varios países. Muchos otros han encontrado un destino diferente. Pongámoslo así, ninguno de ellos es mas un problema para los Estados Unidos.”

Presidente George Bush, Discurso del Estado de la Unión, Washington DC, 4 de febrero de 2004.



A lo largo de este trabajo hemos recorrido tres ejes temáticos, tres caminos que confluyen: por un lado hemos visto qué es y cómo se implementa el Derecho Internacional Humanitario o Derecho de la Guerra; por otro hemos visto las acciones del gobierno de los EE.UU. en su autodenominada guerra contra el terrorismo, cuyo caso paradigmático y nuestro objeto de estudio es Guantánamo; finalmente, hemos visto las acciones que, con la ley internacional en la mano, los diversos grupos de defensa de los DDHH han llevado afelante para proteger a los detenidos en ese campo. De estos grupos, el Comité Internacional de la Cruz Roja es nuestro principal referente.

Hagamos un balance sincero de lo que hemos explorado y estudiado en este trabajo y lo que vemos en la realidad.

El balance es descorazonador.

A pesar de los meses y años de trabajo, muy poco se ha logrado para defender los derechos de estos (y tantos otros) prisioneros alrededor del mundo.

Cuatro años han pasado desde que los primeros detenidos comenzaron a llegar a Guantánamo y no hay aún ninguna perspectiva de cuando y cómo serán liberados o llevados a juicio las personas que están detenidas en la base naval.

Si, como dijo en su discurso del 20 de Septiembre de 2001 el Presidente Bush, en el Afganistán de 2001 teníamos la visión de los talibanes para el mundo, es entonces justo afirmar que en Guantánamo tenemos la visión que Bush tiene para el mundo.

También es correcto afirmar que Guantánamo importa más como caso dentro de una serie de casos, que cómo un caso individual.

Es que Guantánamo, Abu Ghraib o Bagram son medidas ejemplificadoras de parte de los EE.UU. diseñadas no sólo para castigar a elementos puntuales ‘desviados’ del sistema de dominación mundial de los EE.UU. Estos lugares y actos están directamente dirigidos a atemorizar, a generar angustia y parálisis entre la población mundial.

Destinados a aterrorizar, Guantánamo y sus símiles son por definición, actos terroristas. No ataca este terrorismo centros urbanos, ni derrumba edificios ni vuela por los aires medios de transporte. No se trata de un ataque terrorista lanzado únicamente contra un grupo de personas, sino contra las mentes e ideas del mundo entero.

Este ataque pretende derrumbar nociones y conceptos abstractos creados a través de cientos de años de evolución de las sociedades: las nociones de que todos los hombres son iguales en derechos y dignidad, que todas las vidas deben ser respetadas, que todas las personas deben ser tratadas humanamente y que nadie debe ni puede ser sujeto a malos tratos, torturas o muerte. Ataca y pretende volar por los aires conceptos como los Derechos Humanos, el Derecho Internacional Humanitario, y construcciones teóricas como las Convenciones de Ginebra, la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU o la Convención Mundial Contra la Tortura.

Guantánamo es una base en Cuba, es cierto. Pero además es, y por sobre todas las cosas es, una palabra con un fuerte contenido de significación. Es una palabra dentro de un lenguaje emergente, que comienza a ser emitido con claridad hace unos años, que justifica sus argumentaciones con la masacre del 11 de septiembre de 2001 y destinado a ser escuchado e interpretado hoy pero sobre todo dentro de 50 o 100 años. Será entonces cuando las generaciones mirarán estos hechos y con sólo mencionarlos comprenderán el mensaje emitido: “No te interpongas en nuestro camino porque… ¡Guantánamo!”.

Un mensaje claro, simple y directo, que será elaborado a través del tiempo utilizando diversos fonemas, palabras, frases: arrestos, reescritura de las leyes, campos de concentración, guerras, invasiones, desapariciones individuales.

Tal parece que habrá que elaborar otro lenguaje basado en otro poderío: el de lo moral y humano. Un lenguaje creado a base a hechos de profunda humanidad a la vez que de actos de denuncia y de demostración, como única herramienta para enfrentarse al lenguaje de la violencia.

Buscando inspiración para tratar de contribuir -con un pequeño aporte- a esa tarea, encontré el discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz de Adolfo Pérez Esquivel:

“No tenemos mucho que decir, pero sí, mucho que compartir para lograr a través de la lucha no-violenta la abolición de las injusticias, a fin de alcanzar una sociedad más justa y humana para todos. En este caminar junto a mis hermanos los pobres, los que son perseguidos, los que tienen hambre y sed de justicia, los que padecen por causa de la opresión, los que se angustian ante la perspectiva de la guerra, los que sufren la agresión de la violencia o ven postergados sus derechos elementales. Es por todos ellos que estoy aquí.”

Es por todo lo expuesto, que hoy estoy yo aquí.

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